Philip José Farmer
uno de los grandes maestros de la Ciencia Ficción anglosajona
falleció a principios de año, él fue uno de los creadores mas
originales del genero y en el siguiente articulo Franz Rottensteiner
hace un análisis parcial de su obra.
Escribiendo en el número de The Magazine of Fantasy and Science
Fiction en marzo de 1961, Alfred Bester calificó a Philip José
Farmer como uno de siete autores de CF que merecían un reconocimiento
especial: "Mr. Farmer posee verdadero coraje, porque él tiene la fuerza
para ir hacia la oscuridad donde ninguna actitud preconcebida espera
apoyarlo…Mr. Farmer generalmente impresiona porque tiene el coraje de
extrapolar una idea inofensiva hacia una conclusión terrible" (p80).
Démosle una mirada a tal extrapolación; y A Vuestros Cuerpos
Dispersos, la primera de una serie de historias, podría ser un
comienzo apropiado, habiendo ganado un "Hugo" como la novela más popular
de CF de 1971 entre los aficionados norteamericanos.
La idea básica de dicha novela es lo suficientemente imaginativa, y le
hace justicia a la reputación de Mr. Farmer de atreverse a tratar
tópicos controversiales. Todos los seres humanos que han vivido hasta el
año 2002, todos con excepción de unos pocos que fueron destruidos cuando
los visitantes extraterrestres llegaron, han sido resucitados en las
riveras de un río de más o menos 40 millones de kilómetros de largo, el
cual zigzaguea a lo largo de un estrecho valle en algún planeta
alienígeno artificial. Todos estos humanos, desde los Neandertales hasta
nuestros contemporáneos, treinta y seis billones, seis millones, nueve
mil treinta y siete en total (Mr. Farmer los ha contado
industriosamente), se encuentran todos exactamente con veinticinco años
de edad, desnudos, sin pelo, las mujeres como vírgenes y los hombres
circuncidados. Porque esto debería ser así se deja al lector para
adivinar, pero uno asume que Mr. Farmer tocó el tema de la circuncisión
como una broma pesada para los que se burlan de los judíos. La
virginidad es un bono especial para los personajes femeninos las cuales
tienden a perder "eso"; así pues el estado de virginidad es prontamente
remediado, sin mucha descripción explícita.
La población se distribuye en diferentes áreas del valle ribereño de
acuerdo a una tasa determinada: 60% de una nacionalidad y siglo
particular, 30% de otro grupo de gente, usualmente de un tiempo
diferente, y 10% de cualquier tiempo y lugar. La comida no es ningún
problema, puesto que cada individuo está equipado con un "grial" que les
provee sustento, tales como filetes, y otras comodidades, incluyendo
cigarrillos; en lo que al respecto del sustento concierne, este más allá
es una Tierra de Cockayne si eres lo suficientemente cuidadoso de no
perder tu "grial". Pero en los demás aspectos, es una jungla, con seres
humanos depredándose los unos a los otros, con guerras entre los
diferentess grupos y pequeños estados y hasta hay "esclavitud del
grial". De hecho, esta novela por episodios es una cadena de varias
batallas, aventuras (la mayoría de una forma sangrienta) y luchas que
experimentan los héroes de este mundo; ¿y que mejor excusa para una
búsqueda épica que un gigantesco río que recorrer?
Con todos despertando desnudos, hay inicialmente algunos problemas de
decoro (como por ejemplo, entre los Victorianos) y el autor
valientemente nos pide romper nuestros tabúes; y puesto que la función
de los griales no es obvia al principio, y no hay animales, se puede
hacer una apología del canibalismo, un pasatiempo favorito entre autores
más "iconoclásticos" de CF. Pero mientras no hay comida, ni ropas,
afortunadamente hay piedras con las cuales aplastar cabezas, y bambú
para hacer lanzas que empalen cuerpos.
Aparte de estas preocupaciones familiares y típicos planteamientos de
cualquier historia de aventuras, dentro o fuera de la CF, hay una Gran
Pregunta Filosófica. ¿Porque todos los humanos han sido resucitados?
¿Están en el cielo, el infierno, el purgatorio o que? Pronto se revela
que no fue Dios el que nos dio el empujoncito sino una raza de seres
superiores, llamados los "Éticos" aunque aparentan a la vez ser los
villanos de la historia. El propósito de sus acciones no es claro, y hay
teorías en conflicto. Una de ellas es propuesta por la "Iglesia de la
Segunda Oportunidad", entre cuyos más ilustres miembros esta un
amablemente desarrollado Hermann Goering (quien parece tener un encanto
especial para los escritores de CF Americanos, juzgando por el número de
historias de CF en las que ha aparecido). Su teoría es que el Mundo del
Río no es sino una especie de purgatorio donde los humanos pueden
purificarse de todas sus impurezas y prepararse para un estado de gracia
eterna, algo que algunos santos parecen haber logrado ya. Esta resulta
ser también la doctrina oficial de los "Éticos", a medida que lo
descubrimos cuando el protagonista del libro, Richard Francis Burton, el
aventurero del siglo 19 y traductor de las Mil y Una Noches es
conducido ante un tribunal después de su muerte número 777. Porque la
muerte en el Mundo del Río no es definitiva, sino un acto repetitivo a
voluntad, aunque volver el morir en un hobby no es recomendable puesto
que, como se le dice al lector, el alma o "psicomorfo" podría perderse.
Sus lazos con el cuerpo físico se debilitan debido a un exceso de
muertes y uno podría realmente morir.
La otra teoría es dada por un Ético renegado llamado El Misterioso
Extraño; una alusión a una novela de Mark Twain cuyo nombre es tomado en
vano por el héroe de la segunda novela de la serie, El Fabuloso Barco
Fluvial (1971). El dice que el Mundo del Río es un experimento
gigante, un test científico para indagar la reacción de la humanidad
ante varias situaciones y para incrementar el conocimiento histórico por
entrevistar a los humanos resucitados. Este Misterioso Extraño dice que
quiere ayudar a la gente, pero puede que mienta, como podrían hacerlo
los otros Éticos. Dejando a un lado el hecho que no hay tales
entrevistas en la novela, esta teoría carece de fundamento, puesto que
cualquier raza capaz de restaurar a toda persona que alguna vez haya
existido átomo por átomo con todas sus memorias intactas, sabe todo lo
que debe saber sobre ellos sin necesidad de entrevistarlos. ¿Que puedes
decir sobre un ser que ha visto cada átomo de tu estructura, que es más
de lo que cualquiera podría decir sobre si mismo?
En cualquier caso, Richard Burton se propone encontrar la Verdad, llegar
hasta la oscura Torre del Grial donde los misteriosos amos de estos
artefactos habitan. Para cumplir tal objetivo, viaja a lo largo del Río,
hasta que descubre un método más original de transporte:
teletransportación mediante suicidio. Puesto que las resurrecciones
ocurren en diferentes "piedras grial" a lo largo del Río, siguiendo un
principio al azar, la muerte es un método de viaje estadístico. Ahora
bien, no tengo la más minima idea de si Burton o los héroes de los otros
libros de la serie, existentes o por venir, finalmente descubrirán la
verdad sobre los Éticos, pero basados en la evidencia que tenemos hasta
el momento estoy dispuesto a apostar que es algo que no vale la pena
saber, y tan banal como todo lo que ha pasado con anterioridad. Porque
sostengo que A Vuestros Cuerpos Dispersos no nos dice nada
significativo sobre la vida, la muerte o el más allá. Más bien, nos
presenta a niños pequeños jugando con las piezas del espacio, el tiempo
y la resurrección; su "más allá" es meramente una etapa más para el
mismo viejo escenario de eventos que ha sido usado en una tras otra
novela de aventura.
Lo poco que tiene de valor la novela descansa plenamente en el hecho que
presenta en una forma casi pura el método particular de la CF del
mercado de masas; esto es, jugar con una cantidad limitada de elementos
que son combinados y recombinados hasta el infinito. Un calidoscopio de
rarezas que son simultáneamente derivativas, autoperpetuantes e
incestuosas; un mixtum compositum de poderes asimilativos casi
ilimitados, ahistóricos y devaluantes; prontos a aceptar que está en
bancarrota intelectual, y poniendo en bancarrota lo que alguna vez tuvo
algún valor, antes de que fuera dirigido hacia al gigantesco basurero de
la CF, donde todo es sino un pretexto para otra historia de policías y
ladrones, sin importar como llames a los personajes, y si el ambiente de
la historia es la Tierra, otro planeta, la galaxia, pasado, presente o
futuro, otra dimensión o en este caso el más allá. Sin darle
consideración al contexto histórico, ambiente o carácter, tal CF junta
las costumbres e instituciones de diferentes pasados, usualmente
entremezcladas con alguna hiperbólica tecnología del futuro (una técnica
de resurrección nunca descrita en el caso de Mr. Farmer). Lo que la CF
en general hace metafóricamente, Mr. Farmer lo presenta literalmente
como su criatura: el Mundo del Río es de hecho un mundo donde el pasado,
presente y futuro se encuentran, donde el contexto histórico no existe
ya más y el conocimiento del medio ya no es necesario, puesto que todas
los personajes de la historia comparten el mismo fondo uniforme y
artificial. Aún la psicología de los individuos y el desarrollo del
personaje ha dado lugar a la simple mención de nombres: Mark Twain,
Hermann Goering, Richard Francis Burton, la Alicia "original". Ninguno
de estos humanos tiene, tan reales como puedan, relación alguna hacia
sus "prototipos" históricos: lo que Mr. Farmer tiene que ofrecernos es a
lo mejor alguna información lexicográfica comúnmente conocida. Una
resurrección en tal gigantesca escala habría ofrecido una oportunidad de
un encuentro único de mentes; pero todo lo que Mr. Farmer presenta es la
vieja trillada batalla de supervivencia e insignificante guerra. Gentes
que fueron famosas por sus mentes agudas son reducidas aquí a páginas y
páginas de diálogos insanos, y a jugar el viejo juego de ser hecho
prisionero y escapar.
Esta serie es prueba consecuente, si tal prueba fuera necesaria, que la
CF actual, lejos de ser la literatura del cambio como norma, es muy
conservadora tanto en método como en contenido. Mientras dando a cambio
palabras vanas, y ofreciendo un trasfondo ligeramente cambiado con
respecto al ambiente del autor, de hecho conforta al lector al hacerle
saber que con el paliativo de que nada realmente cambiará, que siempre
seremos lo que hemos sido antes en este mundo o el siguiente, tanto
arriba como abajo; en la Tierra como en el más allá, Amén.
Desde Los Amantes (1961) –su primera y, a pesar de todas sus
fallas- aún más interesante novela de CF, junto a Noche de Luz
(1966), tres componentes, entremezclados en diferentes formas y grados,
se encuentran una y otra vez en el trabajo de Mr. Farmer: religión,
sexo, y violencia. La religión por lo general toma la forma de una
preocupación fascinada y secularizada con la creación. Pero sus
creadores carecen de dignidad alguna o propósito superior; más bien se
comportan como niños en su omnipotencia creativa, juguetones y
bromistas, calculadores, mentirosos, tramposos, y no muy brillantes. En
Mundo Infierno (1964), por ejemplo, el héroe, una persona en la
cima de la sociedad, se encentra en un mundo en miniatura de pesadilla
que es el lado reverso de la moneda por la que se define el Mundo del
Río. Delinea no un mundo post-mortem, sino un mundo prenatal, donde
almas artificiales, creadas de nuevo por una raza de "Éticos" (quizás
los mismos de A Vuestros Cuerpos Dispersos), son preparadas para
la vida en nuestro mundo. O al menos se le dice así al héroe al final,
lo cual puede ser o no una mentira (parece más probable que sea solo una
broma cruel de los "dioses" para seguir atormentando a los personajes en
esta historia). Porque, de nuevo, la explicación no tiene sentido: si
los Éticos crean almas inmortales solo por benevolencia, ¿por qué
"forzarlas" a un purgatorio? Esto parece indicar un pobre trabajo de
ingeniería, ¿por qué no crear las almas para que tengan las cualidades
deseadas en un principio? Y el trabajo de enderezarlas parece igualmente
lamentable. Los pervertidos sexuales, por ejemplo, son tratados de la
siguiente manera: "Así pues, el Intercambio los castró, les cortó sus
lenguas, amputó todas sus extremidades, y por lo tanto los hizo
incapaces de ofender o dañar a alguien, incluidos ellos mismos". Los
Éticos deben tener en verdad curiosas teorías educacionales, y Mr.
Farmer es consciente de la ironía de esa situación: él tiene a un
"demonio" comentando en la historia que los pervertidos, para molestar a
sus creadores, se vuelven más viciosos una y otra vez.
Igualmente cruel es el universo de bolsillo post-mortem de "Un Cuenco
Más Grande que la Tierra", una historia corta en la compilación de
Mr. Farmer, Down in the Black Gang (1971). Ahí, los seres humanos
se encuentran en un mundo con forma de intestino en cuerpos idénticos
asexuales, y sujetos a continuas sesiones de medicamentos inhibidores.
Este mundo es realmente el Infierno, y ellos son castigados por solo
atreverse a pronunciar dicha palabra; el insulto se añade a la herida,
consistiendo en el hecho que deben exclamar que les encanta
positivamente su castigo, y que las cosas no podrían estar mejor.
¿Qué sugiere esto? Farmer presenta mundos infernales, antes de nacer y
después de morir, donde una vaga esperanza es introducida solo como una
tortura adicional. Ellos representan varios grados de la degradación del
ser humano, y rechazan la autonomía de los valores y seres humanos.
Estas historias proclaman la doctrina Forteana de que el hombre es solo
una propiedad, completamente en las manos de seres con poderes
increíbles, "dioses" o "Éticos", quienes parecen ser infantiles,
juguetones, tontos sádicos, que solo encuentran placer en causar dolor y
sufrimiento. Aún la muerte no ofrece escape de manos de los
torturadores, puesto que ha perdido lo que la hace única y se ha
convertido un asunto de juego que puede ser revertido o repetido a
voluntad. "Lo que las moscas son a los niños pequeños, somos a los
dioses, / Nos matan por deporte".
El autor de tales "dioses" hace en la ficción lo que se supone que hacen
en la vida real: juega con situaciones chocantes y posibilidades sin
justificarlas o darles un significado profundo. Algunas veces estas
creaciones son, dentro de la vivacidad de su descripción, destacable
como frutos de una imaginación grotesca: pero personalmente pienso que
nunca son de importancia como pensamiento especulativo, como esfuerzo
intelectual. De los tres componentes, religión, sexo y violencia, la
última parece es la más fuerte y gana prevalencia conforme pasa el
tiempo. El sexo por lo general se reserva a algunas bromas, algo de
lenguaje "sucio" (que difícilmente pasa el nivel de las maldiciones
vulgares) y unos pocos actos desviándose de lo que se considera
"apropiado"; más esencial es para estas historias los muchos actos de
daño, mutilación, tortura y asesinato. El argumento más significativo
para esto es quizás el hecho que Mr. Farmer desgraciadamente continuó
uno de sus libros más salvajes en material sexual, la obra de
pornografía dura A Feast Unknown (1969), en dos novelas
"limpias": Lord of the Trees /The Mad Goblin (Ace Double,
1970). ¿No es extraño acaso que un escritor en cuyo trabajo el sexo
parece ser central, pueda borrar con facilidad toda referencia a este en
una secuela? Tal acto, uno asumiría, cambiaría la naturaleza completa de
una historia, convirtiéndola en algo totalmente diferente. Que Mr.
Farmer lo hiciera sin ningún esfuerzo, parece típico de él y la CF en
particular, y de la civilización que refleja en general. El sexo viene y
va, conforme las consideraciones comerciales lo hagan necesario; las
atrocidades y la violencia son constantes, y nadie objeta eso. Al menos
no los editores, las casas publicadoras, o aquellos que votan por el
Premio Hugo.
©
Franz Rottensteiner; 1973
Science Fiction Studies
N° 2 vol 1, Part 2
Traducción para Velero 25: Daniel Mejía.
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